sábado, 11 de marzo de 2017

Caída del ídolo

   

"Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado".
                                                                                                                                                                                                     Quevedo




Ahora, mi piel es un rugido vertebrado de orgasmos
Los movimientos de mi mano irradian la ceguera y la locura:
el gemido de los cuerpos que se han equivocado de espíritu
el espíritu caído en una mota desalmada de polvo
la idea derramada en su vacío
atormentada, frustrada, excesiva
como una muerte de Dios
como una muerte esperándose
en el gozo de lo prohibido


Toda mi piel huele a sexo y todo sexo anuncia la caída
¿Si muere la transgresión moriremos nosotras?

Si muere el tiempo morirá
la vida
si la nada no asusta
morirá la vida
si el silencio es el final de una canción
perdida

morirá la vida




viernes, 27 de mayo de 2016

Elegía del solitario



Habla, habla de tu caída
No
porque la palabra
en el amor
Habla

Ni siquiera un silencio,
Caída,
porque estás entera.

Hablabas cuando estabas muerta
                       de amor
rota
de amor
        cuerda
como el loco cegado de luz

Hablabas cuando estabas
apoyada en una tumba




viernes, 6 de mayo de 2016

jueves, 5 de mayo de 2016






Quizá quienes se encierran -hombres y mujeres- a escribir diarios íntimos, como los ángeles del hogar en su empíreo doméstico y con sus demonios interiorizados, lo hagan ya desde una posición femenina: la del "no-todo".


Nora Catelli. 

lunes, 11 de abril de 2016

Cartas a Noúmena

Desierto. No hay núcleo.
El tiempo no, no aún
Al principio...
veremos caer la inocencia
sudor gotas magma
en proporciones áureas
al valor de las visiones

Dices, después de la mordedura
de Dios
o de su muerte:
"dónde la totalidad reñida
dónde el Yo

quién de todos te enterrará
amor, quién de todos"


te enterrará quien no te quiera viva
porque es una lápida de contención
la distancia
y se prefiere a la vida
porque duele más que la muerte

te dices: "muere, muere, muere"
pero en el fondo tienes miedo
de la vaciedad:
no puedes enterrar a los vivos
y has creado símbolos
y los has dejado al alcance
y no encuentras noche
porque te repites, escritora de infancias,
que has perdido la inocencia
y escribes
lo que no quieren que escribas
como por ejemplo
"quién la noche de la inconsciencia
dónde la luz poética que merma
angustia de realidad ígnea

quién dejará una parte de sí 
contigo"


y no encuentras noche porque no
quieres enterrar a los vivos


La tensión es temporal
y yo quiero oír la voz de la Tierra,
le dices a tu salvador
y te da un concepto: El Tiempo
Y te preguntas qué hacer con un concepto
cómo hacer cristalino el sentimiento
el miedo, la rabia, la ternura,
la curiosidad perversa
Escribes en un diario sobre
cómo amamantar el sadismo
el deseo de muerte del otro
cómo amamantarse dentro

Pero el Salvador insiste:
-Tiempo-.
Significa que el reloj comienza a contar
cuando se le deja morir
-que es amar su vida-
significa la blandura y exige
la gran fortaleza
para no caernos
desnudos
abiertos
inconscientes
eróticos
Significa comprenderse a sí mismo
en sí mismo
Abatirse en baile con la vida
en la tensión violenta
hacia la transgresión:
la muerte de todo idealismo
agresiva
con el peso de lo simbólico

Entonces, el tiempo se para y
regresa a su primitivismo
cuando se vuelve al lugar
de la prohibición.

Hace ya siglos que escribiste
"From were is not return"
Ni siquiera sabías que se escribe
From where is not return
Hablaba de la putrefacción de los cuerpos
                            en la heroína
y hace siglos que te ves haciendo memorias
                            baudelerianas
a la agonía de los amores exangües.
Pero
mientes, te mientes, nos mientes a todas

Tu héroe tiene que vérselas con la prohibición
ganarse en la represión.
Te dicen, te dices, te digo
Tiempo Tiempo Tiempo
si no
temps de retour,
y esta vez, conseguirás el estatuto
la confesión de penitente
si te paras
si vuelves atrás

¡Histérica!
¡Histérica!

La condena es al tiempo
Al Miedo


¿Qué inocencia quedará detrás de todo?